Home Notas Un espirtul terrenal

Segyu Rinpoche no es un monje tibetano clásico.

Hasta su vestimenta lo revela. Él mismo se presenta como un maestro moderno. Y mucho tiene que ver con su afán de descubrir cómo el despertar interno puede tomar forma en los tiempos que corren. Reconocido como la reencarnación de un maestro tántrico del siglo XVII, el guía espiritual es brasileño de nacimiento pero vive en Estados Unidos, donde funciona Juniper, la organización que lidera. Ésta se lanzó oficialmente en junio pasado, luego de un estudio de seis años de duración, y es considerada como la formación budista de la vida moderna. Si bien su impulsor no reniega de los conceptos tradicionales de esta filosofía, tampoco acepta aquellos que no resistieron el paso de los años.

¿Cuándo fue indicado como la reencarnación de un maestro budista?–En 1985. Pero hubo un largo periodo de investigación para validar esa reencarnación, que finalmente se comprobó en 1996. –

¿Cómo y quién lo determina? –Es parte de la cultura tibetana. Los maestros desarrollados tienen el potencial de saber cómo las personas son reencarnadas. –

¿Entonces usted puede saber si una persona está reencarnada en otra? –No, porque se necesita una práctica especial para desarrollar esa habilidad y yo no estoy interesado en eso. –se recibió de ingeniero, al igual que muchos maestros espirituales.

¿Hay alguna relación entre esa profesión y el camino místico? –Existen tres profesiones especialmente ligadas. Una es la ingeniería, porque el budismo tiene mucho de lógica. Los sistemas filosóficos siempre invocan un modo de pensar más lógico entonces tiene una relación con los ingenieros. La otra encierra a psicólogos y psiquiatras, porque en el budismo es importante el desarrollo de la mente. Por último están los médicos, ya que nuestra filosofía estudia la salud y el bienestar personal.

¿Ejerció la profesión? –No. Porque me dediqué a esto desde muy temprano. Mi profesión es ser monje.

¿Está casado?, ¿tiene hijos? –No soy casado por mi carácter de monje. Los fundadores de la organización Juniper pueden contraer matrimonio pero yo no. –

¿Juniper es una religión? –No. Juniper se basa en un entrenamiento para que las personas puedan investigar y desarrollar su potencial mental. Y esto no necesariamente invoca una religión. En el mundo moderno hay muchas personas a las que les gustaría transitar por un camino de desarrollo personal sin que esto tenga una connotación religiosa. Nosotros seguimos el pensamiento de Buda, pero no como una figura divina sino como un señor que fue como nosotros y que tuvo una gran idea. Buda fue un príncipe llamado Siddhartta Gautama, que ha tenido la inspiración profunda de saber que existe un potencial muy grande en la mente y que debemos liberarla de los dogmas y los patrones que nos limitan. Si logramos esto, nos volveremos seres despiertos. –

¿Cuáles son esos patrones que nos limitan? –Si yo te digo que tienes una araña en el brazo, seguramente te asustes.

¿Y por qué pasa eso; de dónde surge esa reacción? Es simplemente una araña, pero por todas las connotaciones depositadas en ella tienes un rechazo sin conocer la razón. Si haces un análisis verás que reaccionas de la misma forma en muchas situaciones y esto crea patrones de comportamiento negativos. Si tienes una araña en el brazo, la corres para evitar que te pique pero no es necesario que temas, no hace falta invertir una energía innecesaria. Patrones como éstos nos afectan emocionalmente entonces no vemos las cosas como son sino como nuestra historia nos enseñó a verlas. –suena difícil desprenderse de la historia entonces… –Sí, por eso necesitamos entrenamiento. Y esa fue la idea principal de Buda. A partir de ahí podemos cambiar la calidad de nuestras experiencias.

–¿Por qué el budismo no está tan arraigado en occidente? –Por los conceptos religiosos que las personas tienen. El budismo es nuevo para la cultura occidental, con una fuerte influencia judeocristiana. Ambas tienen formas bien distintas de comunicación; pero la diferencia crucial está en que el budismo no cree en un Dios. –Y la gente necesita creer en Dios… –No necesita, pero lo hace. Esto me lleva a preguntarme si realmente creemos en la evolución. Si es así, no podemos hablar de un creador. La ciencia se ha encargado de comprobar que el mundo no fue concebido en siete días, pero psicológicamente creemos en eso. Existe un conflicto entre la lógica emocional y la científica. Entonces creo en la evolución porque la ciencia así me lo indica, pero no logro desprenderme de la creación de Dios porque psicológicamente no consigo romper con la idea de vivir sin él. Por eso para esta cultura es difícil entender el budismo. –

¿Eso quiere decir que las religiones de estos lares no evolucionan? –Sin pretender entrar en un océano de conflictos, la gran crítica de hoy es que la religión se tornó tan dogmática que no encuadra en el mundo moderno. El tiempo pasa, las culturas cambian y ellos no. –

¿Estar a favor del matrimonio homosexual tiene que ver con la evolución de la que habla? –Claro. No podemos decir que se tiene un matrimonio pecaminoso simplemente porque una escritura lo dice. Se trata de una preferencia de la persona. Es por eso que apoyamos las uniones entre personas del mismo sexo. –sobre la legalización del aborto,

¿qué postura tienen? –Los derechos de las personas de elegir lo que quieren para ellas no deberían estar motivadas por una opinión o un concepto religioso. Yo personalmente no estoy a favor del aborto, sin embargo no puedo imponer este mismo pensamiento en otro. Para mí no se trata de una cuestión moral, sino de conocer por qué una mujer que espera un hijo piensa en interrumpir ese embarazo, si es por un problema clínico o porque no fue buscado. No puedo condenar la decisión que va a tomar, más debo apoyarla para trabajar sobre todas las consecuencias psicológicas que pueda conllevar esa determinación. Estoy a favor de la vida, pero no tengo el derecho de quitarle los derechos a otros. Por eso es importante separar el Estado de la religión. –En uruguay están separados… –Sí, pero actuamos en función de lo que pensamos religiosamente, intentando imponer estas creencias en las leyes. –

¿Qué conceptos del budismo quedaron obsoletos para la vida moderna? –Muchos. Si nosotros hablamos de la mente debemos prestar mucha atención a la neurociencia y a las nuevas investigaciones que revelan cómo funciona el cerebro. Ahora, en el concepto filosófico, la cultura budista tiene muchas metodologías de desarrollo completamente actualizadas. Tenemos que rever los conceptos, pero manteniendo la filosofía de continuar desarrollando a las personas. –

¿Es inédita esta actualización del budismo en el mundo? –Sí. Ingresé en el peligroso trabajo de modificar algo y me he preguntado quién soy yo para hacerlo y si estoy calificado o no. Estudiando no solamente el budismo tibetano sino también otras disciplinas como la neurociencia, me topé con una cita dicha por su

 

santidad Dalai Lama a un grupo de monjes en la década del setenta.

Él les transmitió que era un error practicar una forma de budismo “tibetanizada”, que era importante que extrajeran la esencia de la filosofía y que practicaran un budismo apropiado para ellos. Leer estas palabras fue un gran alivio para mí. Su Santidad está interesada en los descubrimientos de la ciencia y si en ésta hay aciertos entonces debemos modificar nuestros libros

. –¿Esta adaptación captará más seguidores? –Creo que sí, porque la respuesta está siendo magnífica. Ahora mismo terminé de hacer un retiro en Punta del Este. No eran todas personas practicantes del budismo y se dio una aceptación buenísima. –usted habla de liberarse de sentimientos como el miedo, los celos y la envidia, ¿realmente es posible despojarse de estas emociones inherentes al ser humano? –Es posible. Esas emociones ahí están y siempre van a existir pero debemos controlarlas. No hay que eliminarlas pero sí saber por qué las sentimos. Nosotros no tenemos paz. Doy un ejemplo: el miedono se puede erradicar, pero debemos adoptarlo como un factor de alerta, no de pánico. Cuando una situación se presenta tenemos que estar libres para tomar decisiones y reaccionar perfectamente para poder salir de ella. Lo mismo sucede con el enojo. Si tengo un problema y conozco el motivo, por qué tendría que enojarme. En definitiva esa reacción no va a solucionarlo. Son cosas simples de identificar pero difíciles de llevar a cabo. –

¿Cómo se hace entonces? –Entrenando la mente, porque hay que sacar esos factores estresantes. Debemos desarrollar la paz, la armonía, con eso uno tiene claridad mental para anticiparse a los problemas y abordarlos antes que se tornen desastres. –

¿En qué consiste el entrenamiento? –La base es la meditación. Hay dos tipos: una es la meditación de concentración, que supone enfocarse en un objeto y la otra es la analítica, que nos permite analizar los patrones conflictivos y hallar el camino del cambio. Meditar no es cerrar los ojos, ahí la persona simplemente se está relajando. Por eso es necesaria la instrucción para que los beneficios se tornen reales.Y tiene que ser diaria la meditación. Hoy está comprobado que los ejercicios físicos deben ser continuos para lograr buenos resultados, con la meditación sucede lo mismo, por lo tanto debemos darle una frecuencia diaria. –la diferencia es que el ejercicio físico se promueve y el mental no… –Es que cuando se habla de meditación, las personas la asocian inmediatamente a un camino espiritual. Juniper procura estos senderos sin incluir el término religión. –

¿le teme a la muerte? –No. La muerte es inevitable. No sabemos cuándo pero lo cierto es que moriremos y no podemos hacer nada. La única forma de no temerle a la muerte es viviendo muy bien. –

¿Qué es lo que más le cuesta entender del ser humano? –Los dogmas. A mí me cuesta entender por qué las personas están tan aferradas a ellos. Si la humanidad se concentrara en los valores de la gente, en la armonía y en el amor bondadoso viviríamos en un mundo mucho mejor.

BUDISMO Y SALUD.

–siguiendo una tradición de sanación, usted desarrolló su propio sistema terapéutico, ¿de qué se trata?

Está basado en la medicina tibetana y actualizado de acuerdo con la neurociencia para hacerlo un sistema integral. Esto significa que no inventé uno nuevo sino que modernicé el sistema de la medicina budista para que pueda tener conexión con la vida actual. –

¿Cuál es la metodología? –La ligación entre el cuerpo y la mente. Una puede influir en la otra. No entendemos que la enfermedad es un conjunto de reacciones psicológicas, por eso la idea es trabajar en esta conexión. –

¿Esto quiere decir que las enfermedades son producto de la mente? –Tienen componentes mentales pero no es lo único. También influyen los genes y el ambiente. –

¿En qué se basa el tratamiento? –Son meditaciones dirigidas a las personas, específicas para cada una, para que puedan cambiar y desarrollar su fuerza de voluntad. También incluye manipulaciones en algunos puntos energéticos que tiene el cuerpo humano. Este sistema no está separado de la medicina tradicional. Debemos integrar estos dos campos para entender los procesos de sanación. –De este lado del mundo también hay más resistencia a la medicina no convencional… –Estudios realizados en Estados Unidos revelan que uno de cada tres norteamericanos se vuelca hacia las medicinas alternativas. Se trata de un mercado de miles de millones de dólares al año, lo que indica que es fuerte. De a poco empieza a haber más diálogo entre el sistema tradicional y el no convencional.

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