![]() |
![]() |
![]() |
| En la misma casa frente al mar el año pasado funcionó John Fonda. Se llega bajando por la calle principal y doblando a la izquierda. Ahora son MarÃa José Flores (Allegro café, Nicolás Fumia catering, bar Tabaré) junto a Marcela RodrÃguez las que impulsan esta propuesta de cocina gourmet. El chef Bruno Spinelli, quien trabajó en La Huella y junto a Francis Mallmann, adhiere a la cocina rústica con énfasis en el mar. Destacan con ese perfil los chipirones con pisto y crocante de pan como entrada, la corvina con puré de espinacas y queso de cabra, el risotto de langostinos y el entrecot con puré rústico de boniatos, jugo de lima, almendras y rúcula como principales. No obstante lo anterior, los platos no intentan ser especialmente sofisticados, ya que la premisa de Olinda es no tapar los sabores propios de cada producto. Abre de 12:30 a 17 y de 21 a 3 de la madrugada. Hay varios ambientes, cerrados o al aire libre. Por eso, cuando a la 1 cierra la cocina, lo que más tienta es quedarse en el lounge del fondo, disfrutando los últimos tragos. |
![]() |
![]() |
| Una cuadra antes de llegar al club, en la calle de ingreso al balneario, el restaurante La Pe va por su segunda temporada con algunas novedades. La primera salta a la vista y es la terraza de madera al frente. Ingresando por el jardÃn y yendo hacia el fondo se encuentra la segunda: agrandaron el rincón para niños, que encontrarán desde una cocina en miniatura y otros enseres hasta peluches, permitiendo asà que las familias se instalen en las mesas de esa zona sin tener que salir corriendo detrás de las criaturas. Además de las pastas, pescados y paellas –la especialidad del chef Alejandro Malek- las hermanas Madelón y Mercedes Nebel decidieron incorporar vajilla para chicos, a juego con su menú infantil, es decir, pizzetas, ravioles de jamón y queso y papas fritas con sonrisas. Como yapa, otro agregado: pegado a La Pe está La tiendita, a cargo de Jimena Troccoli, hija de Madelón, con artÃculos de cuero reciclado, remeras con los tÃpicos postes de la rambla, encantadoras libretas antiguas, catavientos, hadas, velas, juegos de madera, cajones peruanos, collares y varias cosas más como para buscar un regalo a partir de los 200 pesos. |
![]() |
![]() |
| En lugar de seguir alquilando su casa de La Pedrera cada verano, Charlie Begbeder decidió expandir su negocio gastronómico. Los mismos sabores mediterráneos que ofrece en la calle 12 de Punta del Este ahora se repiten en la costa rochense, cerca de lo que queda del barco hundido. El reciclaje en naranja y violeta impide perderse, y ya dentro, un mural firmado por Páez Vilaró anticipa la propuesta marina. Carpaccio de atún rojo emulsionado en tres aceites, con varitas de jengibre y toques de eneldo es el plato estrella. Rúcula con foie gras caliente, pulpo a la parrilla y también carne de alta gama, como lo evidencia el lomo de wagyu con salsa de foie gras presente en la carta. No faltarán vinos y champagnes rioplatenses para regar semejantes elecciones, tanto al mediodÃa como de noche, y anuncia el empresario que incrementaron, en comparación con el Este, el sector de tragos con la caipirinha a la cabeza. Begbeder empezó en el Bleu, blanc, rouge en los años 80 e hizo su camino hasta llegar a ser el dueño de su propio restó puntaesteño en 1999. También estuvo cuatro años con Lo de Charlie en Porto Alegre, pero vendió la franquicia. En La Pedrera, un sitio que irá descubriendo en su potencial comercial, abrirá, por el momento, sólo en temporada. El resto del año piensa tomárselo como un club de amigos. |
Compartir
Comentarios (0)

Escribir comentario
Tienes que estar logueado para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.







