–¿Cuánto llevan casados? –Federico Buysan: Nos vamos a casar en abril próximo. Esa es la idea original y la vamos a mantener.
–¿Cómo será la ceremonia? –Catalina Ferrand: Queremos que sea una noche para disfrutar. Hacer una fiesta chica nos cuesta porque ambos somos amigueros. Además, nunca imaginamos que nos íbamos a volver a casar. Yo era de las que decía que no lo haría de vuelta y él jamás pensó que se separaría. Para nosotros fue un año muy intenso. No nos gustó lo que pasó, nos hicimos cargo pero padecimos el principio de nuestra historia. La gente se hizo una composición de la situación súper truculenta, cuando en la intimidad fue muy sana. Se dio desde la verdad. Aunque la mayoría no esté al tanto, hicimos bien las cosas. Y esto es una clara señal, porque desde el primer día así lo fue, nunca se trató de una aventura.
–¿Qué los llevó a apostar nuevamente al casamiento? –CF: Tenemos una manera de ser y una estructura familiar clásica. No en vano él estuvo 17 años con la misma persona y yo 14. Si hubiera podido ser para todo la vida hubiera estado divino, pero la práctica te enseña que si buscás vivir intensamente y enamorado, a veces no se te da en el primer proyecto. Queremos volver a empezar como cuando nos casamos por primera vez, con la misma credibilidad. –FB: A mí no me importan mucho las opiniones externas, pero en algunos sectores de la sociedad si vos das un paso legal o religioso se toma con mayor respeto la relación. En nuestro caso, la firma no cambia el compromiso del vínculo pero por cómo nació, será empezar la historia de cero.
–¿Cómo llegaron a la decisión? –FB: Ninguno tomó la posta; la idea surgió de charlar mil veces. Nos fuimos dando ganas porque cada vez estábamos mejor. Siempre buscás ir quemando etapas y creciendo, por eso ahora nos casaremos y después vendrán los niños.
–¿El tiempo transcurrido entre los dos matrimonios fue el necesario para cerrar la historia pasada? –FB: Mi tiempo fue récord. El divorcio salió en agosto pasado, pero desde antes ya tenía claro que quería volver a casarme. Porque, más allá de los tiempos legales, está lo que uno siente día a día. Estoy viviendo este presente muy seguro de lo que hice y con el paso del tiempo me siento más feliz. –CF: Todo fue súper acelerado, los tiempos de Fede se volvieron meteóricos comparados con los míos, que me separé hace cuatro años. Sin embargo, él lo vivió de una manera muy natural.
–¿Cuánto pesa la experiencia anterior? –FB: Hablamos de lo que nos pasó y por qué cada uno no pudo seguir adelante con su relación anterior. Por eso tratamos de cuidarnos al máximo, de estar pendientes, de mimarnos y no dejar que el tiempo devenga en rutina. –CF: La única diferencia que tenemos de nuestros vínculos anteriores es que él tuvo dos hijos y yo no, pero los dos vivimos historias sanas y desde el amor. En esta etapa nos sedujo trabajar en la misma profesión. La experiencia anterior sirve al cien por ciento; la vida pasada, única e importante, nos hace valorar y remendar los errores.
–¿La segunda vez se elige más con la razón que con el corazón? –FB: De razón hay poco, hay mucho de corazón. En este mundo acelerado, con muchas obligaciones, si encontrás una persona que te haga feliz no podés dudar. Las relaciones por comodidad terminan siendo conflictivas y complicadas. –CF: A esta edad y con todo lo que teníamos para perder, sobre todo él, es puro corazón.
–¿Se piensa más en el futuro de la pareja o es más relajado? –FB: Si empiezo una relación y ya le pongo fecha de vencimiento al final no vivo; es como estar buscando el problema de antemano. Sí trato, en base a la experiencia, de que algunas cosas no me vuelvan a pasar. –CF: La vida empezó de cero para nosotros. Ahora amoldamos el trabajo a nuestra relación; queremos que los tiempos juntos sean sagrados.
–¿Creen en el amor para toda la vida? –CF: Me costó mucho volver a estar feliz. Hoy por hoy me gustaría que fuera para toda la vida. –FB: No quiero ni pensar en tener que arrancar de nuevo, voy a hacer todo para que esta vez sea para siempre.