Home / Notas / Con Esther Perel - La Ley del Deseo
Con Esther Perel - La Ley del Deseo
Con Esther Perel - La Ley del Deseo
¿En qué se diferencia su propuesta de la sexología tradicional? 

–Mi enfoque no tiene nada que ver con la sexología tradicional, sino más con la psicología, con el yoga, con el teatro, con lo que significa la puesta en escena. El deseo es una producción teatral, entonces no se tiene que trabajar hablando de la problemática. Yo nunca vi que una pareja desarrolle deseo, hablando de la falta de deseo. Cuando dos personas vienen a plantear por qué no hay sexo, no les da ganas de tener más.

–¿Y cómo aparecen entonces las ganas? 

–Las ganas de tener más sexo surgen cuando se los pone en un espacio en el cual empiezan a reconectarse con una parte de sí mismos. Por ejemplo, tuve una pareja en la que ella decía que quería siempre hablar del sexo que no tenían. Entonces le pregunté a cada uno cómo sería si tuvieran una sexualidad plena y satisfactoria, y que me contaran una experiencia que hubieran tenido, en la que se hubieran sentido así. Él empezó a contar de un encuentro que tuvieron y de la falda que ella llevaba cuando lo vino a buscar al aeropuerto y de lo que sintió cuando la vio. Ella cerró los ojos, y estaba como volviendo a ese aeropuerto, recordándose mientras él contaba y contaba. Llegó un momento en que la pareja se estaba erotizando. Luego le tocó hablar a ella y también se refirió a ese viaje. Cuando les pregunté qué tal había sido escucharse, él me dijo que lo que le había molestado era que yo estuviera presente. Ahí se estaba creando un espacio erótico adentro de la terapia, en el cual la gente se conecta con cierta parte de sí mismo y con el otro. Es totalmente diferente a empezar por hablar de la falta de sexo y de por qué me rechazas. Hay que hacer preguntas que animen el tema y no que lo intelectualicen, lo problematicen o lo patologicen. 

–Ya el hecho de consultar es una forma de manifestar el deseo de querer recuperar el deseo… 

–A veces, por voluntad de uno, no siempre de los dos. A veces es porque ha habido una infidelidad, otras porque él está en la computadora con la pornografía, también porque él rechaza a ella todo el tiempo, o porque ya no la aguanta más…. 

–¿Siempre él? 

–No, pero la mitad de las veces son los hombres los que no están interesados. No siempre son las mujeres como se cree; no siempre es a la mujer a la que le duele la cabeza. Lo que pasa es que si ella no quiere, él está acostumbrado culturalmente a pensar que ella no quiere, pero cuando es él, ella de inmediato lo personaliza y se pregunta qué le falta. Entonces lo trae rápido a terapia.Y allí me encuentro con parejas en las que no hay sexo, pero desde hace un mes o dos. Años sin sexo. Y a veces son parejas que se aman mucho. 

–Sin sexo y sin amor no estarían juntos. 

–No necesariamente. Hay parejas que se odian y siguen juntos. Durar no es el desafío, eso a veces es lo más fácil. No separarse puede ser lo más fácil. 

–¿Cuál es la clave para recuperar el deseo?

–Encontrar los bloques. Y para ello hay estrategias. Por ejemplo, en las parejas con una dependencia enorme uno del otro, o en las parejas demasiado separadas uno del otro, no hay conexión con el sexo. No hay sexo tampoco en parejas que tienen una relación de hermanos. Hay parejas que son demasiado familiares y tampoco tienen sexo; parejas donde hay vergüenza, abuso e historias de trauma. Entonces lo que hay que hacer es ir a buscar esos bloques. Y los bloques a veces son individuales, históricos o del presente, a veces son de la relación, y a veces no tienen nada que ver con la relación. A veces hay personas que aman de una cierta manera que no les da posibilidad de hacer el amor con la persona que aman. Si mi manera de amarte viene con demasiada responsabilidad, demasiada ansiedad, demasiado cuidado, demasiada tensión y estrés, yo no puedo liberarme para poder disfrutar y tener placer, entonces no es porque no amo, es porque tengo una manera de amar que no me deja hacer el amor con la persona que amo, entonces busco cómo nuestra historia emocional se traduce en nuestros modelos eróticos, cómo nuestra psicología se traduce en nuestro ser sexual, cuáles son esos bloques, que no son por técnica de salir una noche por semana o ir a caminar en el mar porque muchas veces no funciona. 

–¿Se recupera realmente el deseo? 

–Sí, pero no siempre. Hay casos en los que nunca se recupera. 

–¿Cuáles, por ejemplo? 

–Cuando alguno de los dos no quiere cambiar los roles. 

–¿Y cuál es la salida para una pareja que se ama y no puede recuperar el deseo? 

–Yo tenía una pareja en la que ella ponía una cantidad de condiciones para tener sexo, como estar de vacaciones, o que los hijos estuvieran lejos, entre otras cosas. Y él ya no aguantaba ser rechazado desde hacía 15 años. Entonces él tampoco quería ya tener sexo con ella. Podían divorciarse, pero no querían, entonces les dije que tal vez no debían ser una pareja monógama. 

–Quizás no sea lo políticamente correcto… 

–Pero al menos pienso que es una salida. Si no, a los tres meses o a los tres años va a surgir una infidelidad y será más traumática que cualquier otra cosa. Si siguen así no van a aguantar, tienen 30 y pico, ya los hijos los necesitan menos. Va a llegar un día en el que alguien la va a mirar a ella de una cierta manera, que le va a subir el pelo en la piel y va a recordar y decir yo no puedo seguir así porque me siento muerta. 

–Usted dice en su libro que uno de los factores que mata el deseo es la excesiva cercanía entre la pareja; el dejar de desear lo que se tiene tan cerca. Quizás la infidelidad logre hacer volver el deseo por el otro, que ya no está tan cerca. 

–Yo pienso que uno de los motivos principales de la infidelidad es no tanto buscar al otro sino reconectarse con partes de sí mismo que se han perdido, no sentirse muerto. A veces, cuando sientes que al otro lo puedes perder, te reconectas con un deseo que has perdido durante años. Es increíble. El miedo a la pérdida es tal vez la forma más poderosa de reconectar a alguien con el deseo. No siempre dura, quizás hasta que otra vez se sientan a salvo, con seguridad de que no nos van a dejar; porque tienen un deseo que está más anclado en lo prohibido, en lo imposible, en lo que no tengo, en lo que tengo que lograr, que luchar. Antes era más fácil porque vivíamos la mitad del tiempo. Hoy llegamos a los 45 años y decimos: ¿esto es todo?; ¿no hay más?; ¿voy a vivir 25 años más sin sexo? 

–Quizás por eso hoy su consultorio desborda de pacientes y su libro se vende como pan caliente. ¿nuestros abuelos no se deseaban o no se preocupaban por esto? 

Las dos cosas. Antes había sexo para reproducción y sexo para el deber matrimonial de la mujer, y otras veces había deseo; pero si no había sexo, no tenía nada que ver con la manera de evaluar la relación. Hoy nos enamoramos, y parte de enamorarnos es ser atraídos, y parte de ser atraídos es tener deseo. Nuestros abuelos no evaluaron el matrimonio a partir de la sexualidad, ni tampoco de ser felices. Nosotros primero llevamos al amor adentro del matrimonio, después el sexo adentro del amor matrimonial, después la satisfacción sexual como parte de la satisfacción matrimonial y ahora queremos ser felices y no solamente es una posibilidad, es un mandato; tenemos la obligación de ser felices, tener sexo y buen sexo. Cuando no lo logras, tú tienes problemas y no el modelo. 

–¿Se puede ser feliz sin sexo? 

–Sí. Puedes tener una buena relación sin sexo, que es muy afectuosa, muy cariñosa, donde sientes que el otro está ahí para ti. Hay muchas parejas que tienen algo que es simpático, cariñoso y confortable. Pero muchas veces lo que falta es la capacidad de descubrir partes de sí mismos. Si no hay sorpresa, ni novedad, ni un lugar donde todavía no me descubrí… El sexo no es algo que se hace, sino un lugar hacia donde se va. Adentro de uno mismo y con el otro; parte de uno mismo y se exprime ahí y no en otra parte de tu vida. Hay personas que viven bien sin esto; pero hay muchas más personas que quieren algo más y cuando las parejas se quejan de la falta de sexo, a veces quieren más sexo, pero siempre quieren mejor sexo. Y el mejor del que hablan tiene que ver con la intimidad erótica, la novedad, el sentirse vivos. 

–¿influye el modo de vida, la geografía, las obligaciones, el estrés en la pérdida del erotismo? 

–Influye, pero lo interesante es ver a la gente que sí mantiene un espacio erótico, y no trabaja menos, ni tiene menos hijos. Y es porque valorizan a la sexualidad, valorizan la experiencia, el encuentro que tienen, el placer que les da, el bienestar que les da y lo interesante es ver cómo crean fronteras entre la pareja y la familia, entre los adultos y los hijos, entre las responsabilidades y el placer. Más importante es ver a quien lo tiene, que a quien no lo tiene. ¿Cómo hacen los que lo tienen? ¿Qué hacen que es diferente de los otros? Tienen una buena relación con su sexualidad, es un lugar al que les gusta ir, es una conexión que les gusta tener con sí mismos y con los otros, y no tiene tanto que ver con los hijos, con el estrés, con el trabajo. Yo pienso que muchas veces hablamos de esto como excusa, pero es nuestra historia, nuestras represiones, nuestra vergüenza. Todo esto es más responsable de matar al sexo que el estrés. 

–Pero usted habla de las particularidades del sexo en la vida moderna. De alguna manera hay un modo de vida hoy que condiciona la sexualidad. 

–Si, pero pensé en otras cosas. Pensé en que hoy tú puedes decidir lo que quieres del sexo. Nuestras abuelas quisieron un compañero para los hijos, para el apoyo económico, para estatus social. Nosotras todavía queremos todo esto y además un amante apasionado, un confidente y un mejor amigo. Si queremos de una persona todo esto, no hay mucho de misterio, de sorpresa. Yo pienso que parejas que tienen más compartimentada la vida, que comparten partes de su vida con otros, muchas veces encuentran más energía. Hay casos en los que la pareja moderna está cada vez mas aislada, sin otras personas alrededor. El mejor amigo no es necesariamente el esposo. Y otra cosa de la vida moderna es la centralidad de los hijos que tenemos en Occidente. Antes los hijos nos daban trabajo, hoy nos dan sentido. No puedes al mismo tiempo estar para tus hijos 24 horas, los siete días de la semana, y guardar espacios para la pareja. Somos padres a los que nos cuesta mucho más que a nuestros abuelos crear espacios para la pareja. 

–Hablaba de la importancia de la novedad para recuperar el deseo. ¿Swingers por ejemplo? 

–Pero si hay cosas mucho más simples. Imagínate que en vez de salir a las 8 de la mañana para ir a trabajar, te quedas en la cama hasta las diez; o que llevas a tus hijos a la escuela y después vuelves a casa.Ya no estás haciendo lo que tendrías que hacer, ya sientes que estás fuera de la regla y no eres la buena ciudadana responsable, ya sientes con tu marido que tendrían que estar en otro lado y sin embargo están acá, por una vez. Ahí ya se genera otra energía. Hay otra atención. Lo que más recibes en una infidelidad es atención; alguien que se interesa en ti, en lo que estás pensando, en tus chistes, en lo que le cuentas. Eso es lo que empieza a faltar en casa. Son cosas muy simples, quizás encontrarse para almorzar en lugar de dejar las cosas de pareja para el fin del día. A veces ves a la gente almorzando y te preguntas, con quién están, tiempo tienen, y hay estrés y hay hijos, pero están almorzando con alguien. ¿Dónde está la pareja? Consiste en decirse: nosotros tenemos importancia, la pareja tiene importancia, tiene valor, debemos mantener nuestro espacio y lo mantenemos fuera del circuito de las obligaciones. Son esas cosas pequeñas. 

–¿El deseo también decae por mandato de la biología? 

–La biología impacta a la libido, no al deseo. Cuando tienes 20 años tienes mucha más libido, pero tu sexualidad será mucho más amplia y más plena a los 40. De joven tendrás más sexo pero no será tan bueno, porque se mejora con la confianza, la aceptación y la seguridad. La biología influye, pero si una mujer recibe un nuevo estímulo quizás no necesite hormonas. De la misma manera, un hombre con problemas de próstata o colesterol que lo obliguen a tomar medicamentos con efectos secundarios en la erección, puede ser el mejor amante del mundo, si su afición de la sexualidad viene con la lengua, con pelos, con piel, con palabras. Hay muchos hombres con buenas erecciones que son pésimos amantes. Es una manera de pensar en cómo se hace el amor. Sí, somos seres biológicos pero el erotismo es la sexualidad en nuestra imaginación. El motor principal del erotismo es la imaginación, no la biología. 

–¿Por qué cree que su libro tuvo tanto éxito?

–Creo que hay varias cosas, traté de escribir un libro como una conversación inteligente sobre el tema del deseo, que es multicultural y muy favorable a los hombres, no es una visión femenina del tema. Muchas veces son ellos lo que compran el libro, que aplica también a gays y que se puede leer en pareja. Digo cosas que muchas personas saben pero nunca las pensaron juntos. Pienso que el libro tiene una sofisticación de pensamiento europeo con una manera pragmática accesible, americana. También porque es un libro que no da soluciones. Yo ayudo a entender qué necesita el deseo, que no es lo mismo que el amor que está lleno de responsabilidades. 

–¿Qué hay de su propia vida en toda esta historia? 

–Yo pienso que si no llevara 30 años de casada con el mismo hombre y con quien tengo dos hijos, con una carrera de familia atrás, los americanos no me habrían dejado escribir este libro, de alguna manera estoy totalmente metida en la problemática, que vivo la vida típica de una mujer moderna. Lo que yo vivo es totalmente personal, lo que yo represento es típico y conservador y me deja decir cosas que no son típicas ni conservadoras. Tengo más permiso para decir lo que digo, porque vivo en una familia tradicional, si estuviera soltera o fuera poli amorosa quizás no tendría esa libertad. Personalmente vivo lo mío, lo que sí puedo decir es que la sexualidad de una mujer, de acuerdo a mi experiencia, mejora con la edad. A los 50, cuando se van los hijos se está liberando un espacio y ella puede decir ahora yo. Y ahí tiene dos direcciones principales: o cierra todo, porque si no sentí nunca nada en mi vida no me va a pasar ahora; o dice ahora quiero vivir. Y muchas veces es ella la que se va, la que toma la iniciativa. Además, la mayoría de las parejas que después de los 50 abandona el sexo es porque el hombre, como consecuencia de las medicaciones, no logra erecciones espontáneas y muchas veces no saben cómo manejarlo. Si él puede redefinir la sexualidad, si no se queda en el modelo masculino tradicional y se da cuenta de que tiene cuerpo, piel y pelos, puede seguir hasta cuando quiera. Pero no es un sexo de dos minutos, con penetración. Es otra concepción de lo que es la sexualidad. Hay que cambiar ideas, preconceptos y liberar el pensamiento. 

–¿Generalmente es a esa edad que las parejas se dan cuenta que necesitan ayuda? 

–No siempre. Consultan mucho cuando tienen hijos pequeños y no se han preparado para lo que les va a pasar. La satisfacción matrimonial fracasa cuando hay hijos, la mayoría de las parejas se divorcian en los primeros cuatro años del matrimonio o después que se van los hijos. También vienen cuando hay una infidelidad, vienen cuando uno ya no aguanta más. Y hay toda una generación de parejas jóvenes que rondan la década de los 20, que nunca vi años atrás. Es una generación que creció con padres que tenían la creencia de 24 horas de dedicación al hijo, y son hijos sin frustración. Antes pensábamos que la frustración era parte del desarrollo de los hijos, ahora pensamos que no hay que frustrarlos. Entonces vienen generaciones de chicos que no conocen la frustración, y si no conoces la frustración, no conoces el deseo porque nunca te ha faltado nada, la ausencia es parte del deseo, no tener te ayuda a querer. Se trata de toda una generación que no pierde el deseo en diez años, sino en diez meses. Otras nuevas parejas que vienen son las que quieren explorar el ser monógamas, pero no sexualmente exclusivas. Es lo que hicieron siempre los gays, es una definición de monogamia emocional pero no sexual, parejas que quieren mantener al mismo tiempo un compromiso y dar la posibilidad al individuo de desarrollarse. Son los hijos de los baby boomers, que tienen dos modelos: desilusión y divorcio. No quieren el divorcio pero quieren encontrar otros modelos que les dé la posibilidad de reconciliarse con dos valores fundamentales de nuestra sociedad: compromiso y libertad individual. 

–Son cambios culturales fuertes todavía en nuestras sociedades. 

–Sí, pero cada cambio de ese tipo parece imposible y luego no lo es. El sexo prematrimonial era imposible hasta la contracepción, la homosexualidad era imposible, tener otros novios antes de casarnos, imposible…. No somos monógamos, no por naturaleza sino porque en el mundo occidental, la mayoría de las personas ha conocido a otra, además de la persona con la cual se casaron. Lo importante es el modelo que tratamos de vivir y el modelo es una relación que debe durar sesenta años compartiendo todo, todo, todo. Hoy, la mayoría de las personas en Occidente se casan sabiendo que podrían, en algún momento, no estar más casados. Esto era inconcebible para nuestros padres o abuelos que se unían para toda la vida. Hoy la única razón es la satisfacción matrimonial y la calidad de la pareja… muy poco para quedarse casado
Tienes que estar logueado para escribir un comentario.
Puedes registrarte si no tienes ya una cuenta creada.

Más notas

Galerías de sociales

Top 10

Ediciones anteriores

¿Proponenos el próximo Top 10?

Proponenos un tema para que generemos juntos el próximo Top 10.

HORÓSCOPO / Aries

corresponde a la letra “vav” del alfabeto hebreo. En el servicio Divino es el poder de cambiar el ...

Normas Generales de Participación

1) El País S.A. ofrece diversos ámbitos para ejercer la libertad de expresión y estimular el saludable hábito democrático del debate y la reflexión colectiva. Todos los usuarios registrados pueden participar en nuestros Comentarios, Foros, Blogs, Periodismo Ciudadano, etc., pero al hacerlo asumen responsabilidades que deben conocer y aceptar.
2) En beneficio de esas libertades que se procura promover, la Revista Paula de El País acogerá contenidos ofrecidos por los usuarios en el entendido de que quienes los remiten son responsables de ellos. Por tanto El País S.A. no es responsable por expresiones que le son ajenas y advierte que no necesariamente las comparte. Al ejercer el derecho de participar se nos exonera del compromiso de confidencialidad respecto a su identidad en caso de litigio, puesto que son los respectivos usuarios y no nosotros los responsables de sus actos. 
3) Sólo pueden participar en estos ámbitos los usuarios previamente registrados, que aceptaron nuestras normas de comportamiento.  
4) No todos los contenidos ofrecidos por los usuarios serán reproducidos; El País S.A. se reserva el derecho de escoger entre los contenidos que se le ofrezcan y de retirarlos sin dar razones
5) Ocasionalmente El País S.A. puede considerar que algún contenido (texto, fotos, videos, etc.) aportado por un usuario tiene interés suficiente para ser difundido en nuestras versiones digital e impresa, así como en sitios aliados o asociados en cuyo caso se hará referencia al autor respetando su nombre o su seudónimo. Al aceptar las presentes Normas de Participación, el usuario debe tener presente que está cediendo su derecho de uso sin costo y sin ninguna otra retribución
6) Quienes no compartan estas Normas de Participación no están autorizados a participar en la Revista Paula de El País

Normas de Comportamiento de La Revista Paula

Sin perjuicio de las advertencias formuladas en las Normas de Participación, los usuarios que opten por participar deben leer detenidamente las prohibiciones y recomendaciones que se describen.
1) No se atentará contra el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen o nombre.
2) No se introducirán contenidos ofensivos o discriminatorios contra personas o grupos de ellas. Esta disposición se extiende a contenidos eventualmente considerados inmorales o pornográficos.
3) No se promoverá la violencia, el incumplimiento de normas vigentes, o el boicot contra personas, empresas o instituciones, incluyendo otros blogs.
4) No se introducirá información confidencial ni propia ni ajena y se respetarán estrictamente los derechos de autor de terceras personas, empresas o instituciones, incluyendo fotos, videos y marcas.
5) No se utilizará la Revista Paula de El País para prácticas comerciales o publicitarias.
6) Se velará por el respeto de las ideas ajenas, así como por el rigor y veracidad de los argumentos. Se contribuirá al respeto del  derecho a la libertad de expresión y de información.
7) Los usuarios tendrán la posibilidad y la obligación moral de "reportar abuso" en caso de contenidos que consideren afecta algunos de los valores que procuramos preservar por encima de las libertades que deseamos otorgar. Un contenido "denunciado" será instantáneamente descartado y enviado a nuestra Administración de Participación
8) Las decisiones de la Revista Paula de El País, incluyendo desde la supresión de un contenido hasta la expulsión de un usuario registrado, son inapelables.
9) Quienes no compartan estas Normas de Comportamiento, no están autorizados a participar en la Revista Paula de El País.