El miércoles 18 de julio, a las 20 horas, el Auditorio Nacional Adela Reta se viste de gala para el estreno de Turandot, la ópera inconclusa de Giacomo Puccini que subyugó por primera vez al mundo en La Scala de Milán, a principios de 1926. En una producción sin precedentes, la obra en tres actos conjuga a la Orquesta Sinfónica del Sodre bajo la batuta de Stefan Lano, con el coro estable de la institución y un destacadísimo elenco de cantantes líricos. La régie del maestro argentino Roberto Oswald, y el vestuario diseñado por Aníbal Lápiz, además de una formidable puesta en escena prometen una serie de veladas memorables. Las interpretaciones principales están a cargo de la soprano dramática Janice Baird, el tenor argentino Darío Volonté, las sopranos Paula Almerares y Mariana Ortiz, y el bajo-barítono Homero Pérez Miranda, secundados por un gran elenco. El espectáculo lírico, cuyo libreto fue escrito por Giuseppe Adami y Renato Simoni, cuenta cómo la adolorida y vengativa princesa Turandot pudo ser redimida por el amor de Calaf, príncipe de los tártaros. El origen de la historia se remonta a un poema del siglo XII del escritor iraní Nizamí. Relata las aventuras de Bahram Gur, quien cada día visitaba los palacios de sus siete esposas provenientes de distintos lugares del imperio para que le contaran una historia. Una de ellas, de origen ruso, le relató que en su lejana patria una princesa se encerró en una fortaleza al no encontrar a ningún hombre que fuera digno de ella, declarando que solo se entregaría a aquel que fuera capaz de resolver una serie de enigmas. Sin embargo, una vez resueltos, el héroe debía pasar por su puerta secreta guardada por misteriosas espadas que amenazaban con decapitar al intrépido. La narración fue recogida por François de la Croix en una colección llamada Los mil y un días, y para acentuar el exotismo de la historia, la princesa rusa original se convirtió en una fría y cruel soberana china llamada Turandokht. Como nota curiosa, vale destacar que la República Popular China prohibió la representación de esta ópera durante muchos años pues consideró que menospreciaba al país y a su pueblo. Sin embargo, hacia finales de 1990 el tema fue reconsiderado y en 1998 se estrenó en la Ciudad Prohibida, con puesta en escena de Zhang Yimou y Zubin Mehta, como director musical.