Home / Notas / Infectados
Infectados
El universo de las enfermedades infecciosas es gigantesco, tanto que sería prácticamente imposible abordarlo de un tirón. Abarca desde una inofensiva gripe a una insurrecta neumonía causada por un germen multirresistente. Virus, hongos y bacterias tienen el talento suficiente para provocar un cuadro infeccioso, que puede ser transmisible o no. El hecho de que muten continuamente vuelve el panorama aún más complejo: infecciones que parecían estar en retirada anuncian un mortal regreso, mientras otras nuevas llegan para engrosar el listado. O lo que es peor, le abren paso a otras enfermedades. Uno de cada seis casos de cáncer, es decir un total de
casi dos millones al año en todo el mundo, es causado por infecciones tratables o prevenibles, según publica la revista británica The Lancet Infectious Diseases. Cuatro conocidas infecciones provocan la aparición de los tumores: los virus de la hepatitis B y C, del papiloma humano, y la bacteria Helicobacter pylori, que infecta la mucosa del estómago y provoca úlceras, son responsables de 1,9 millones de casos de cáncer de hígado, cuello uterino e intestino respectivamente. “Hay una gran cantidad de agentes infecciosos que pueden conducir a esta enfermedad. De las 7,5 millones de muertes por cáncer que hubo en 2008, cerca de un 1 millón y medio fue desencadenado por infecciones que se podían prevenir”, advierte el director de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina, Eduardo Savio.
Las infecciones que tienen la capacidad de propagarse en cuestión de segundos también preocupan a la comunidad científica; o mejor dicho, la tienen en vilo. El dengue, transmitido por el famoso mosquito Aedes aegypti, está nuevamente frente a nuestras narices. Es cierto que existe una campaña sostenida contra el vector; sin embargo suena casi milagroso que aún no se haya detectado un caso autóctono en suelo uruguayo. “En Río de Janeiro se declaró una nueva epidemia. En 2005 enfermaban tres personas por minuto, y los uruguayos viajaban igual. Nadie puede explicarse cómo no hay dengue autóctono en nuestro país; tenemos todas las condiciones para que eso pase: el calor, el agente. Por ahora no se ha registrado, pero hay que estar en alerta permanente”, repara el infectólogo.
Frente a esta cambiante realidad, no hay nada peor que dar por superada una enfermedad. Fue lo que sucedió con la tuberculosis, que logró reducirse drásticamente en los últimos años, pero de ninguna manera puede considerarse erradicada. Es más, el año pasado se registraron cien casos más que en 2010. A la población carcelaria y la que vive con HIV, con mayores riesgos de contraer esta infección, se sumaron en el último tiempo los consumidores de drogas, sobre todo de pasta base. No solo porque la adicción debilita el sistema inmunológico sino porque, además, impacta en la continuidad del tratamiento terapéutico (ver aparte).



En guardia

Esta coyuntura intranquiliza hoy en día a los infectólogos, pero si hay algo que en particular los desvela son las bacterias multirresistentes, esas que como su nombre lo indica tienen la capacidad de resistir el efecto de los antibióticos. Esas que pululan por la comunidad y por los hospitales. No se exagera al decir que son el mayor enemigo de los sistemas de salud del siglo XXI. De hecho, se especula que serán responsables de la mayoría de las fallas en los tratamientos antimicrobianos, además del incremento de la morbilidad, la mortalidad, los costos y el sufrimiento humano.
No es un dato menor que esto suceda a poco más de 70 años del descubrimiento de la penicilina, ya que antes de la era de los antibióticos la resistencia bacteriana era muy rara, asegura el toxicólogo mexicano Carlos F. Amábile Cuevas en el libro Uso y abuso de los antibióticos. ¿Dónde estamos y adónde queremos llegar?
Es que la resistencia es, justamente, una consecuencia directa del consumo o, mejor dicho, de la toma abusiva de estos medicamentos. Y aquí nadie puede hacerse el distraído; cada quien tiene su cuota de responsabilidad. La leyenda “venta bajo receta médica” que llevan los antibióticos es letra muerta para la mayoría. En Uruguay existe una normativa que regula la dispensación de antibióticos pero en la práctica se expenden libremente. Entonces las personas toman estos remedios como agua, y encima lo hacen en dosis menores a las recomendadas y en forma intermitente. Aun cuando tienen una prescripción médica, muchas dejan el tratamiento apenas sienten una mejoría.
Achacar toda la carga a los pacientes sería simplificar el problema. “La displicencia con la que el médico administra antibióticos es, además de un riesgo definido, un muy mal ejemplo. El doctor amigo o familiar e incluso el estudiante de medicina tienen una proclividad contagiosa a prescribir antibióticos al menor signo de posible infección. ¿Diarrea? Tomá tetraciclina. ¿Tos? Amoxicilina”, señala Amábile Cuevas. De ahí que no llame la atención cuando una encuesta hecha en farmacias revela que el 60 por ciento de los antibióticos prescriptos fueron indicados por cuadros respiratorios inespecíficos, como tos, fiebre sola, expectoración o congestión, las cuales no necesariamente se tratan con estos medicamentos. Las farmacias y la industria farmacéutica cierran el círculo en este descontrol antimicrobiano.
El uso racional, pautado, en dosis y tiempo exactos de los antibióticos minimiza la posibilidad de multirresistencia. Sin embargo, el problema va más allá de salir ileso frente a uno u otro remedio. Es que las bacterias tienen una asombrosa capacidad de mutar, intercambiar genes y responder a agresiones inespecíficas del entorno; lo que significa que no solo son infalibles a los remedios disponibles sino que también lo serán más rápidamente a los que están por venir.
Y eso se torna un problema cuando es sabido que la industria farmacéutica no ha estado a la altura de los acontecimientos. “Esto es especialmente cierto para los nuevos antibióticos que precariamente nos ofrece: segundas, terceras y cuartas generaciones de los mismos que conocemos desde antes de 1960. Así es mucho más fácil y barato para una compañía quitar un hidroxilo aquí y añadir un metilo allá para obtener un nuevo antibiótico que investigar y desarrollar una clase totalmente nueva de antimicrobiano”, se queja el médico en la publicación editada por sus colegas Gabriel Levy Hara y Aníbal Sosa.
Esto es atribuible, según el profesional, al “bajo valor neto del producto de los antibióticos al comparárseles con otros fármacos financieramente más redituables, como son los que el paciente tomará por mucho tiempo y estará cautivo de ellos −los que actúan a nivel del sistema nervioso central o en el área cardiovascular, los antidiabéticos o medicamentos para la disfunción eréctil−”. Savio agrega que muchos vuelcan sus esfuerzos a productos biológicos para el tratamiento de enfermedades autoinmunes y el cáncer, y así han ido relegando la producción de antibióticos. La proliferación de genéricos tampoco ayuda en este contexto: es que dos años después de lanzar al mercado un fármaco innovador salen a la venta diez genéricos, algo que desmotiva al inventor.



Inmortales

Lo cierto es que las bacterias se las ingenian para mantenerse intactas, algo que no debería sorprender teniendo en cuenta que han sobrevivido a cambios ambientales dramáticos que llevaron a la extinción a miles de animales y vegetales. O sea, vieron aparecer y desaparecer a los dinosaurios. Son descendientes directos de los organismos más primitivos de la Tierra, con relativamente pocos cambios respecto a las primeras células aparecidas hace unos 3.000 millones de años. Vistas así, tienen una gran experiencia comparada con la nuestra, de apenas un millón y medio de años como especie, se lee en la publicación.
Claro que no todas tienen la misma rebeldía. Hoy por hoy, las mas insurgentes y por supuesto las que generan un mayor desasosiego son las denominadas gramnegativas.
Es que estas se volvieron sensibles solo a un punado de antibioticos, hecho que es directamente proporcional a la cifra de muertes. La Klebsiella pneumoniae carbapenemase, conocida como KPC, es la que tuvo mas prensa ultimamente: desde que en abril del año pasado se detecto por primera vez su presencia en un paciente internado en el CTI del Sanatorio Mautone, la amenaza se volvio realidad. Y el panorama no es nada alentador: “una vez inserta en el pais, por mas eficaces que sean las medidas de control, tarde o temprano comienza a disiparse”, avisa Savio. 
Desde ese dia, que debio importarse el antibiotico efectivo para el tratamiento porque Uruguay no lo tenia, se descubrieron al menos diez casos de la ya famosa KPC. Cuales son las chances de morir? “Entre un 30 y un 70 por ciento”, puntualiza la coordinadora de la Unidad de Control de Infecciones Intrahospitalarias, Silvia Guerra. Hay infinitas bacterias multirresistentes en la vuelta, pero la KPC y la llamada Acinetobacter baumannii encabezan el ranking de las temidas del momento, justamente por salir inmaculadas frente a la mayoría de los tratamientos. Los que pueden llegar a derribarlas, que son contados, tampoco dan garantías de éxito. “El medicamento se distribuye en todo el cuerpo pero la proporción que llega a cada parte no es uniforme. No siempre penetran la barrera macroencefálica. Por eso es difícil de tratar”, explica Savio, quien dirige la Asociación Panamericana de Infectología. 

Como si esto fuera poco, a estas bacterias multirresistentes se suma un germen más que conocido por todos, como lo es la escherichia coli, que puede presentar un variado perfil de sensibilidad. “Es extremadamente común como agente de infección urinaria pero también puede adquirir perfiles de resistencia que lo hacen de muy difícil tratamiento. Muchas personas tienen frecuentes infecciones urinarias causadas por esta bacteria; son tratadas continuamente con antibióticos, entonces cuando llegan al infectólogo ya han tomado todo y la presión de esos remedios sobre la bacteria hace que sean sensibles a pocos abordajes terapéuticos”, explica Savio. 

Es causa de alarma también el hecho de que ciertos patógenos antes limitados al ámbito hospitalario se están aislando a la comunidad; y viceversa. Las infecciones intrahospitalarias son las que justamente se contraen dentro de las instituciones sanitarias, donde más cómodas se sienten las multirresistentes. Y tienen un alto costo; no solo en vidas humanas sino también en dinero. Los estimados indican que las infecciones, cualquiera sea su naturaleza, multiplican por dos la carga de los cuidados de enfermería, por tres el costo de los medicamentos y por siete los exámenes a realizar. 



Puertas adentro 

Cada cien días de internación en un CTI, el paciente contraerá dos infecciones. Ese es el promedio de riesgo que maneja el Ministerio de Salud Pública. “Obviamente existen extremos; hay hospitales que pueden tener hasta cuatro infecciones en esa cantidad de días”, señala la enfermera e inmunóloga Silvia Guerra. Si sirve de consuelo, ningún centro de salud del mundo está exento de esta realidad; siempre que haya personas hospitalizadas con heridas quirúrgicas, y con dispositivos colocados en su cuerpo, existirá tal peligro. 

Es que estos gérmenes que deambulan por los hospitales atacan sobre todo a pacientes recién operados y a aquellos con catéteres, sondas vesicales y respiradores. Sin marear demasiado con las cifras, se detectan 10 neumonías cada mil días de uso del respirador artificial, 2 infecciones sanguíneas −bacteriemia− cada mil días de tener colocado un catéter venoso central, y 5 infecciones urinarias cada mil días del uso de la sonda vesical, según datos de 2011. En todos los casos, los números muestran una mejoría en el correr del quinquenio, siendo 13, 4 y 6 las infecciones respectivamente en 2007. 

Ahora bien, ¿son altas o bajas las cifras actuales? “A mí me gustaría que fueran mejores, pero si nos comparamos con los países de Latinoamérica somos unos reyes. Todo depende del referente”, aclara Guerra. 

De todas, la bacteriemia es la más letal; y justamente esla que ataca a los bebés en los CTI neonatales. Cuanto más pequeño es el niño al nacer, mayor riesgo tendrá de infectarse: los que pesan menos de un kilogramo son los que se llevan la peor parte, y aquellos con más de dos kilos y medio tienen un mejor pronóstico. “Hablamos de casi 10 infecciones sanguíneas cada mil días de catéter en los más chiquitos, contra 2 en los más gorditos”, aclara la licenciada. 

Como ya se dijo en párrafos anteriores, las multirresistentes acechan con un protagonismo que alarma; por lo que contraer una KPC seguramente tenga una peor consecuencia que albergar en el cuerpo un germen sensible. Sin embargo, la profesional prefiere no indagar en los niveles de letalidad. Ella le teme a cualquier bacteria porque “todo depende de a quien le agarre”. El estado inmunitario de la persona, qué tan rápido la diagnostiquen y cuán efectivo sea el tratamiento son factores clave en la evolución de una infección. 

Lo curioso en todo esto es que la mayoría de las infecciones podrían ser evitadas con una simple pero resistida medida: lavarse las manos. Esto reduciría drásticamente el número de casos; aunque cuesta sobremanera incorporar el hábito en pacientes, familiares e incluso en el personal de la salud. ¿Por qué? Subestiman la medida. “La gente se pone una vez alcohol en gel y piensa que con eso ya está. No se da cuenta que cada vez que toca la cama del paciente y todo lo que se encuentra a su alrededor se vuelve a contaminar las manos. Le parece exagerado ponerse alcohol en más de una oportunidad”, sentencia Guerra. 

A la resistencia de las bacterias se agrega la negativa de la gente; y de esa combinación no puede salir nada positivo. “Es una tarea sin fin, reforzás la campaña de higiene y la gente acata; luego de un tiempo decae y con un nuevo empuje de concientización vuelve a levantar. Hay momentos en que el cumplimiento es muy bueno y luego todo el mundo se olvida”. Qué mejor ejemplo que la pandemia de gripe aviar registrada en 2009: “La tasa de neumonía antes de declararse la emergencia era un 35 por ciento más alta que una vez implementado el uso del alcohol en gel. Eso se debió a que, por miedo, la gente se lavaba las manos”. Lo incomprensible es que los funcionarios de la salud se salten esta obligación tanto o más que los pacientes y sus familiares. 

Está de más decir que la limpieza es importante en la lucha contra los patógenos. Ya lo muestran las publicidades de desinfectantes al combatir esas caricaturizadas bacterias. Aquí es lo mismo; sin embargo, Guerra asegura que “estamos haciendo hincapié en la limpieza porque fracasamos en la higiene de manos”. En este momento, Uruguay realiza un diagnóstico nacional de aseo en los hospitales mediante una técnica de marcación sobre las superficies que concentran una gran cantidad de bacterias. Es así: un funcionario entra a la sala, señala con un marcador invisible la baranda de la cama, las llaves de luz, los pestillos de las ventanas, el control remoto del televisor y todo lo que se toca mucho; y luego le da paso al limpiador. Si las marcas desaparecieron, la limpieza fue un éxito; no así cuando quedaron intactas. 

Los resultados preliminares, hechos en unas pocas instituciones, no son nada estimulantes ya que solo se esfumó un 40 por ciento de las marcas. Hay algunas que incluso se hicieron un viernes y siguieron allí lo más campantes hasta el lunes siguiente. “Necesitamos saber en qué situación estamos para poner en marcha una campaña efectiva”. 

Está visto que las medidas de higiene tienen poca adherencia, algo que suena ilógico teniendo en cuenta lo sencillo que supone ponerlas en práctica. A Guerra no le parece tan extraño; para ella la gente no logra percibir el riesgo hasta que golpea a su puerta. “En Brasil se creó un control de infecciones porque el ex presidente Tancredo Neves se murió de una infección hospitalaria; mientras tanto a nadie le importaba. Si no vivís la angustia o la muerte de cerca, de repente para vos será más importante cuánto gastaste en el supermercado o si perdiste el ómnibus. No es que no nos importe morirnos, es que no nos damos cuenta de los riesgos”. 



¿Un problema del pasado? 

No hay nada peor que dar por superada una enfermedad infecciosa. El caso de la tuberculosis muestra cuán peligroso puede ser esto. Cuando el país, mediante la creación de la Comisión Honoraria para la Lucha Antituberculosa, logró disminuir sensiblemente la incidencia de esta enfermedad, la mayoría cantó victoria. Y podría decirse que la olvidó, incluso los médicos comenzaron a verla como un problema del pasado. Pero lejos estaba de ser cierto. 

Fue así que el año pasado se registraron 800 casos, 100 más que en 2010. ¿A qué se atribuye esta suba? “Al incremento de los casos por personas con HIV, las más proclives a contraer la enfermedad; al aumento de la población carcelaria; y al deterioro de la situación socioeconómica, de hecho, más del 50 por ciento de los casos vive en situación de pobreza”, detalla el coordinador de la comisión, Jorge Rodríguez de Marco. En los últimos tiempos se sumó un factor relevante: el consumo de drogas, especialmente de pasta base de cocaína. “En primer lugar porque disminuye las defensas de la persona, pero también porque genera un impacto adverso en la adherencia a la terapéutica. Su prioridad no es curarse de una enfermedad sino consumir”, señala el médico. Esto hizo que el porcentaje de abandono al tratamiento aumentara sensiblemente hasta alcanzar el 9 por ciento, cuando el promedio en el país no superaba el 2 por ciento. 

Aún así, los médicos siguen desatentos, opina Rodríguez de Marco. “Cuando una persona consulta por una tos prolongada piensan que es bronquitis y empiezan con antibióticos. Luego se los cambian, después recién piden una radiografía de tórax y mucho más adelante indican una tomografía. Así transcurren semanas y meses hasta que finalmente piensan en una tuberculosis. Es cierto que en la mayoría de los casos, la tos y la expectoración −los dos síntomas por excelencia de esta infección− responden a otras causas, pero no debemos obviar la posibilidad de una tuberculosis”, advierte el profesional. Se mueren dos personas por semana en Uruguay por esta infección, cuando podrían salvarse si se detectara a tiempo. 

Los ojos están puestos sobre todo en los niños y adolescentes ya que la incidencia de la enfermedad aumentó en los últimos cuatro años. “La habíamos eliminado en los menores de 14 años, pero ahora se ha incrementado dos o tres veces en relación con periodos pasados”, explica. De los 800 casos, 45 se manifestaron en este grupo etario. La detección tardía es la principal causa de la suba. ¿Cuál es la solución? “Llevar el diagnóstico al primer nivel de atención. Hoy los locales de la comisión antituberculosa están en los hospitales y muchos no llegan allí. Nosotros tenemos que estar en las policlínicas, lo más cerca posible del paciente”, augura el médico. 

Pero esto no se termina acá. Aunque Uruguay mantiene un status privilegiado en este sentido, la resistencia a los antibióticos tampoco escapa a esta infección. Y tal como sucede con sus enfermedades parientes, el arsenal terapéutico es muy estrecho. “Increíblemente, la patología infecciosa más prevalente no dispone de nuevos fármacos desde hace 50 años. Como no ha impactado recientemente a los países desarrollados, no se vuelve rentable para la industria farmacéutica”, denuncia. La única solución para terminar con esto es la aparición de una vacuna eficaz; “hasta que eso no suceda no se podrá hablar de eliminación”.

Infectados

Más notas

Galerías de sociales

Top 10

Ediciones anteriores

Diciembre 2014:
Edición Revista Paula Diciembre 2014
Noviembre 2014:
Edición Revista Paula Noviembre 2014
Octubre 2014 :
Edición Revista Paula Octubre 2014
Setiembre 2014:
Edición Revista Paula Setiembre 2014
Julio 2014:
Edición Revista Paula Julio 2014
Junio 2014:
Edición Revista Paula Junio 2014
Mayo 2014:
Edición Revista Paula Mayo 2014
Abril 2014:
Edición Revista Paula Abril 2014
Marzo 2014:
Edición Revista Paula Marzo 2014
Febrero 2014:
Edición Revista Paula Febrero 2014
Enero 2014:
Edición Revista Paula enero 2014
Diciembre 2013:
Edición Revista Paula diciembre 2013
Noviembre 2013:
Edición Revista Paula noviembre 2013
Octubre 2013:
Edición Revista Paula octubre 2013
Setiembre 2013:
Edición Revista Paula Setiembre 2013
Agosto 2013:
Edición Revista Paula Agosto 2013
Julio 2013:
Edición Revista Paula Julio 2013
Junio 2013:
Edición Revista Paula Junio 2013
Mayo 2013:
Edición Revista Paula Mayo 2013
Abril 2013:
Edición Revista Paula Abril 2013
Marzo 2013:
Edición Revista Paula marzo 2013
Febrero 2013:
Edición Revista Paula febrero 2013
Enero 2013:
Edición Revista Paula enero 2013
Diciembre 2012:
Edición Revista Paula diciembre 2012
Noviembre 2012:
Edición Revista Paula noviembre 2012
Octubre 2012:
Edición Paula Novios octubre 2012
Setiembre 2012:
Edición Revista Paula setiembre 2012
Agosto 2012:
Edición Revista Paula agosto 2012
Julio 2012:
Edición Revista Paula julio 2012
Junio 2012:
Edición Revista Paula junio 2012 
Mayo 2012:
Edición Revista Paula Abril 2012 
Abril 2012:
Edición Revista Paula Abril 2012 
Marzo 2012:
Edición Revista Paula Febrero 2012 
Febrero 2012:
Edición Revista Paula Febrero 2012 
Enero 2012:
Edición Revista Paula Enero 2012
Diciembre 2011:
Edición Revista Paula Diciembre 2011
Noviembre 2011:
Edición Revista Paula Noviembre 2011
Octubre 2011:
Edición Revista Paula Octubre 2011
Setiembre 2011:
Edición Revista Paula Setiembre 2011
Agosto 2011:
Edición Revista Paula mayo 2011
Julio 2011:
Edición Revista Paula mayo 2011
Junio 2011:
Edición Revista Paula junio 2011
Mayo 2011:
Edición Revista Paula mayo 2011
Abril 2011:
Edición Revista Paula Abril 2011
Marzo 2011:
Edición Revista Paula Marzo 2011
Febrero 2011:
Edición Revista Paula Febrero 2011
Enero 2011:
Edición Revista Paula Enero 2011
Diciembre 2010:
Edición Revista Paula Diciembre 2010
Noviembre 2010:
Edición Revista Paula Noviembre 2010
Octubre 2010:
Edición Revista Paula Octubre 2010
Setiembre 2010:
Edición Revista Paula Setiembre 2010
Agosto 2010:
Edición Revista Paula Agosto 2010
Julio 2010:
Edición Revista Paula Julio 2010
Junio 2010:
Edición Revista Paula Junio 2010
Mayo 2010:
Edición Revista Paula Mayo 2010
Abril 2010:
Edición Revista Paula Abirl 2010
Marzo 2010:
Edición Revista Paula Marzo 2010
Febrero 2010:
Edición Revista Paula Febrero 2010
Enero 2010:
Edición Revista Paula Enero 2010
Diciembre 2009:
Edición Revista Paula Diciembre 2009
Noviembre 2009:
Edición Revista Paula Noviembre 2009
Octubre 2009:
Edición Revista Paula Octubre 2009
Setiembre 2009:
Edición Revista Paula Setiembre 2009
Agosto 2009:
Edición Revista Paula Agosto 2009
Julio 2009:
Edición Revista Paula Julio 2009
Junio 2009:
Edición Revista Paula Junio 2009
Mayo 2009:
Edición Revista Paula Mayo 2009
Abril 2009:
Edición Revista Paula Abril 2009
Marzo 2009 :
Edición Revista Paula Marzo 2009
Febrero 2009:
Edición Revista Paula Febrero 2009
Enero 2009:
Edición Revista Paula Enero 2009
Diciembre 2008:
Edición Revista Paula Diciembre 2008
Noviembre 2008:
Edición Revista Paula Noviembre 2008
Octubre 2008:
Edición Revista Paula Octubre 2008
Setiembre 2008:
Edición Revista Paula Setiembre 2008
Agosto 2008:
Edición Revista Paula Agosto 2008
Julio 2008:
Edición Revista Paula Julio 2008
Junio 2008:
Edición Revista Paula Junio 2008
Mayo 2008:
Edición Revista Paula Mayo 2008
Abril 2008:
Edición Revista Paula Abril 2008
Marzo 2008:
Edición Revista Paula Marzo 2008
Febrero 2008:
Edición Revista Paula Febrero 2008
Enero 2008:
Edición Revista Paula Enero 2008
Diciembre 2007:
Edición Revista Paula Diciembre 2007
Noviembre 2007:
Edición Revista Paula Noviembre 2007
Octubre 2007:
Edición Revista Paula Octubre 2007
Setiembre 2007:
Edición Revista Paula Setiembre 2007
Agosto 2007:
Edición Revista Paula Agosto 2007
Julio 2007:
Edición Revista Paula Julio 2007
Junio 2007:
Edición Revista Paula Junio 2007
Mayo 2007:
Edición Revista Paula Mayo 2007
Abril 2007:
Edición Revista Paula Abril 2007
Marzo 2007:
Edición Revista Paula Marzo 2007
Febrero 2007:
Edición Revista Paula Febrero 2007
Enero 2007:
Edición Revista Paula Enero 2007
Diciembre 2006:
Edición Revista Paula Diciembre 2006
Noviembre 2006:
Edición Revista Paula Noviembre 2006
Octubre 2006:
Edición Revista Paula Octubre 2006
Setiembre 2006:
Edición Revista Paula Setiembre 2006
Agosto 2006:
Edición Revista Paula Agosto 2006
Julio 2006:
Edición Revista Paula Julio 2006
Junio 2006:
Edición Revista Paula Junio 2006
Mayo 2006:
Edición Revista Paula Mayo 2006
Abril 2006:
Edición Revista Paula Abril 2006
Marzo 2006:
Edición Revista Paula Marzo 2006
Febrero 2006:
Edición Revista Paula Febrero 2006
Enero 2006:
Edición Revista Paula Enero 2006
Diciembre 2005:
Edición Revista Paula Diciembre 2005
Noviembre 2005:
Edición Revista Paula Noviembre 2005
Octubre 2005:
Edición Revista Paula Octubre 2005
Junio 2005:
Edición Revista Paula Junio 2005
Mayo 2005:
Edición Revista Paula Mayo 2005
Abril 2005:
Edición Revista Paula Abril 2005
Marzo 2005:
Edición Revista Paula Marzo 2005
Febrero 2005:
Edición Revista Paula Febrero 2005
Enero 2005:
Edición Revista Paula Enero 2005
Diciembre 2004:
Edición Revista Paula Diciembre 2004
Noviembre 2004:
Edición Revista Paula Noviembre 2004
Octubre 2004:
Edición Revista Paula Octubre 2004
Setiembre 2004:
Edición Revista Paula Setiembre 2004
Agosto 2004:
Edición Revista Paula Agosto 2004
Julio 2004:
Edición Revista Paula Julio 2004
Junio 2004:
Edición Revista Paula Junio 2004
Mayo 2004:
Edición Revista Paula Mayo 2004
Abril 2004:
Edición Revista Paula Abril 2004
Marzo 2004:
Edición Revista Paula Marzo 2004
Febrero 2004:
Edición Revista Paula Febrero 2004
Enero 2004:
Edición Revista Paula Enero 2004
Diciembre 2003:
Edición Revista Paula Diciembre 2003
Noviembre 2003:
Edición Revista Paula Noviembre 2003
Octubre 2003:
Edición Revista Paula Octubre 2003
Setiembre 2003:
Edición Revista Paula Setiembre 2003
Agosto 2003:
Edición Revista Paula Agosto 2003
Julio 2003:
Edición Revista Paula Julio 2003
Junio 2003:
Edición Revista Paula Junio 2003
Mayo 2003:
Edición Revista Paula Mayo 2003
Abril 2003:
Edición Revista Paula Abril 2003
Marzo 2003:
Edición Revista Paula Marzo 2003
Febrero 2003:
Edición Revista Paula Febrero 2003
Enero 2003:
Edición Revista Paula Enero 2003
Diciembre 2002:
Edición Revista Paula Diciembre 2002
Noviembre 2002:
Edición Revista Paula Noviembre 2002
Octubre 2002:
Edición Revista Paula Octubre 2002
Setiembre 2002:
Edición Revista Paula Setiembre 2002
Agosto 2002:
Edición Revista Paula Agosto 2002
Julio 2002:
Edición Revista Paula Julio 2002
Junio 2002:
Edición Revista Paula Junio 2002
Mayo 2002:
Edición Revista Paula Mayo 2002
Abril 2002:
Edición Revista Paula Abril 2002
Marzo 2002:
Edición Revista Paula Marzo 2002
Febrero 2002:
Edición Revista Paula Febrero 2002
Enero 2002:
Edición Revista Paula Agosto 2002
Diciembre 2001:
Edición Revista Paula Diciembre 2001
Noviembre 2001:
Edición Revista Paula Noviembre 2001
Octubre 2001:
Edición Revista Paula Octubre 2001
Setiembre 2001:
Edición Revista Paula Setiembre 2001

2014 / 2013 / 2012 / 2011 / 2010 / 2009 / 2008 / 2007 / 2006 / 2005 / 2004 / 2003 / 2002 / 2001 /
Ver todas las ediciones

¿Proponenos el próximo Top 10?

Proponenos un tema para que generemos juntos el próximo Top 10.

HORÓSCOPO / Sagitario

Se aburre demasiado pronto como para realizar tareas monótonas. igual que don Quijote en la novela de cervantes, ...

Normas Generales de Participación

1) El País S.A. ofrece diversos ámbitos para ejercer la libertad de expresión y estimular el saludable hábito democrático del debate y la reflexión colectiva. Todos los usuarios registrados pueden participar en nuestros Comentarios, Foros, Blogs, Periodismo Ciudadano, etc., pero al hacerlo asumen responsabilidades que deben conocer y aceptar.
2) En beneficio de esas libertades que se procura promover, la Revista Paula de El País acogerá contenidos ofrecidos por los usuarios en el entendido de que quienes los remiten son responsables de ellos. Por tanto El País S.A. no es responsable por expresiones que le son ajenas y advierte que no necesariamente las comparte. Al ejercer el derecho de participar se nos exonera del compromiso de confidencialidad respecto a su identidad en caso de litigio, puesto que son los respectivos usuarios y no nosotros los responsables de sus actos. 
3) Sólo pueden participar en estos ámbitos los usuarios previamente registrados, que aceptaron nuestras normas de comportamiento.  
4) No todos los contenidos ofrecidos por los usuarios serán reproducidos; El País S.A. se reserva el derecho de escoger entre los contenidos que se le ofrezcan y de retirarlos sin dar razones
5) Ocasionalmente El País S.A. puede considerar que algún contenido (texto, fotos, videos, etc.) aportado por un usuario tiene interés suficiente para ser difundido en nuestras versiones digital e impresa, así como en sitios aliados o asociados en cuyo caso se hará referencia al autor respetando su nombre o su seudónimo. Al aceptar las presentes Normas de Participación, el usuario debe tener presente que está cediendo su derecho de uso sin costo y sin ninguna otra retribución
6) Quienes no compartan estas Normas de Participación no están autorizados a participar en la Revista Paula de El País

Normas de Comportamiento de La Revista Paula

Sin perjuicio de las advertencias formuladas en las Normas de Participación, los usuarios que opten por participar deben leer detenidamente las prohibiciones y recomendaciones que se describen.
1) No se atentará contra el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen o nombre.
2) No se introducirán contenidos ofensivos o discriminatorios contra personas o grupos de ellas. Esta disposición se extiende a contenidos eventualmente considerados inmorales o pornográficos.
3) No se promoverá la violencia, el incumplimiento de normas vigentes, o el boicot contra personas, empresas o instituciones, incluyendo otros blogs.
4) No se introducirá información confidencial ni propia ni ajena y se respetarán estrictamente los derechos de autor de terceras personas, empresas o instituciones, incluyendo fotos, videos y marcas.
5) No se utilizará la Revista Paula de El País para prácticas comerciales o publicitarias.
6) Se velará por el respeto de las ideas ajenas, así como por el rigor y veracidad de los argumentos. Se contribuirá al respeto del  derecho a la libertad de expresión y de información.
7) Los usuarios tendrán la posibilidad y la obligación moral de "reportar abuso" en caso de contenidos que consideren afecta algunos de los valores que procuramos preservar por encima de las libertades que deseamos otorgar. Un contenido "denunciado" será instantáneamente descartado y enviado a nuestra Administración de Participación
8) Las decisiones de la Revista Paula de El País, incluyendo desde la supresión de un contenido hasta la expulsión de un usuario registrado, son inapelables.
9) Quienes no compartan estas Normas de Comportamiento, no están autorizados a participar en la Revista Paula de El País.