Usted no va a leer este artículo completo. A lo sumo lo va a hacer dando saltos de un lado a otro en lo que los estudios de lectoría llaman “zancadas”. Según investigaciones del norteamericano Jakob Nielsen, ingeniero en sistemas y experto en interfaces, si usted tiene una edición impresa de esta nota, con suerte leerá la mitad, y si está frente al computador, llegará a un quinto. La cruda verdad del mundo de los 140 caracteres. Pero no hay revolución –la tecnológica en este caso– que no tenga una contrarrevolución. Esta se conoce como slow reading, un movimiento desarticulado y sin líderes que aboga por volver a la calma, al subrayado, a prestar un libro para comentarlo o simplemente leérselo a los hijos antes de dormir. Nació de la mano del movimiento slow cuando uno de sus ideólogos, el canadiense Carl Honoré se vio barajando la idea de comprar a sus hijos un libro llamado One-minute bedtime stories en el aeropuerto. “Eso me golpeó. Mi amor por la prisa me tenía dispuesto a acelerar, incluso aquellos momentos preciosos con mi hijo al final del día”, confiesa. Como resultado, escribió El elogio a la lentitud (2004). Cinco años después, su compatriota John Miedema, arquitecto de IBM, publicó slow reading, libro que postula, entre otras cosas, que “leer detenidamente es útil en la enseñanza escolar, incrementa el interés de participar en movimientos cívicos y que la necesilas dad que tenemos de leer pausadamente explica la persistencia del libro impreso”. El libro se consigue en: litwinbooks.com
El placer de leer
La afición por la lectura pausada suele cultivarse a través de talleres en cualquier parte del mundo. Como bien dice la profesora Claudia Gur-ovich se trata de descubrir el placer de tener el libro en las manos, y no pasarlo por encima como la lectura de un paper. Una historia profunda no puede ser en diagonal; para disfrutarla hay que leerla con detenimiento. En Montevideo, Kydia Mateos anuncia la apertura de sus cursos para el jueves 8 de marzo en el Ateneo. Plaza de Cagancha 1157. Tel.: 2900 0987.
Las cosas más calmas
El movimiento slow se inspira en el slow food de mediados de los 80, el cual al día de hoy continúa impulsando la elaboración lenta de comidas y el rescate de los productos locales, con seguidores en más de 50 países. Pero va más lejos y aboga por bajar las revoluciones de la vida moderna, con acciones tan simples como no llevar reloj o caminar de vuelta a casa. Aquí, algunos links para indagar en el mundo lento: movimientoslow.com y slowdown.cl