Nadie dijo que abrirse paso en un mundo competitivo, lleno de talentos y con oportunidades para pocos, fuera tarea sencilla. Tampoco imposible. Ellos pudieron. Se ubicaron en la lista de los artistas seleccionados para el World Event Young Artist (WEYA), un encuentro que se realizará en setiembre en Nottingham y que congregará a mil jóvenes de 120 naciones. Doce de ellos son uruguayos. Tienen menos de 30 años y la ilusión intacta. Tienen sueños y entusiasmo. Tienen mucho que decir y lo hacen a través del arte. Comparten una misma generación, pero se expresan a través de distintos lenguajes; fotografía, electrónica, literatura, dramaturgia, cine y música son sus medios de comunicación. Estos artistas uruguayos con "talento de exportación" fueron seleccionados en un concurso realizado a comienzos de 2012 por la Embajada Británica en Montevideo y el proyecto Infoart del Consejo Directivo Central (Codicen). Todos son diferentes, aunque comparten la intensidad que provoca participar en eventos de estas características. Encuentros donde la creatividad, el intercambio y la diversión están a la orden del día. ejercitando la creatividad De la misma manera que los atletas entrenaron para llegar con su mejor rendimiento a los Juegos Olímpicos de Londres, estos artistas trabajaron duro para llegar a Nottingham. Como una carrera de postas, sortearon varias dificultades. Sobre todo, porque la tarea de seleccionar entre un centenar de postulantes no fue sencilla. "Hubo trabajos de altísima calidad artística", explicó la curadora del concurso en Uruguay, Delma Rodríguez. El ganador del primer premio en Artes Visuales, Juan Manuel Ruétalo, alcanzó la mención con Cabletone, una instalación interactiva en la que vinculó el sonido, el espacio físico, el contacto corporal, el movimiento y la electrónica. Con estas herramientas diseñó un dispositivo que permite producir notas musicales al establecer contacto piel con piel. Ruétalo explicó que Cabletone “no es la obra, sino la interacción que se genera cuando otros se apropian de ella provocando una intervención sonora que es única y exclusiva cada vez”. Es una apuesta a cambiar los roles. En su trabajo el público deja su lugar pasivo e interactúa con otros convirtiéndose en protagonista. En tiempos en los que las relaciones interpersonales son cada vez más virtuales, este joven se "fascina con el ensayo y error que producen los encuentros cara a cara mediados por un dispositivo electrónico". Una experiencia que buscará reproducir en el campus de WEYA. "Estar en Inglaterra será maravilloso", dijo desde otra perspectiva Santiago Sanguinetti, reconocido en la categoría Espectáculos. Del instante en el que se supo ganador le queda el recuerdo de una alegría inocultable por recibir un nuevo reconocimiento a su trayectoria teatral, esta vez ya no como actor, sino como dramaturgo. "Aprovecharé el viaje sin duda para ver muchas obras", comentó. Nuremberg, su pieza teatral premiada, es un monólogo de un joven neonazi que se prepara para un gran atentado. Mientras espera a un compañero con el que realizará la hazaña, el personaje va lanzando dardos verbales, descubriendo poco a poco el sinsentido de su propósito, una instancia de la que sabe que no saldrá vivo. “Es una obra polémica e intensa porque el propio protagonista termina destruido por su discurso. La colectividad judía vio la obra y la encontró adecuada para iniciar jornadas de debate. Otras personas en cambio se sienten agredidas por ella. Esta es una de las perspectivas más interesantes que posee el trabajo". Visual y sonoro A sus 29 años Alfonso Guerrero tiene clara una idea: quiere ser cineasta. Y pese a sentirse cómodo con su productora publicitaria, no abandona su anhelo de dedicarse a tiempo completo a la realización de películas de ficción. Para iniciar un viaje de mil kilómetros hay que dar el primer paso. Guerrero ya dio varios en el terreno audiovisual. El que lo puso en el avión con destino al viejo continente fue Dr. Seymour. El corto nació en el mismo muelle donde se desarrolla la historia: un encuentro entre tres personajes peculiares interpretados por Moré Gutiérrez, Roberto Suárez y Ricardo Couto. El joven director confesó que su participación en WEYA fue toda una sorpresa e imaginó que será una instancia para intercambiar con artistas y profesionales de todo el mundo. No muy distintas fueron las reacciones de Gonzalo de Lizarza. Instrumento en mano, el músico y compositor ya se visualiza desde ahora fusionando ritmos con colegas de otras nacionalidades. Allí, ante nuevos espectadores presentará Encuentro, el trabajo que le colocó entre los tres seleccionados en la categoría Música. Esta composición, una mezcla de tango, candombe y milonga, se suma a sus participaciones en el dúo de Milonga, Tuco & Tico, y la banda de rock Muromets. Las obras de los seleccionados fueron expuestas en la Embajada Británica en Montevideo a instancia de los propios artistas. En la ocasión participaron todos los seleccionados: Juan Manuel Ruétalo, Julia Tiscornia, Pablo Benítez, Majo Zubillaga, Diego Peña, Nicolás Sánchez, (artes visuales); Marco Colazzo, Gonzalo de Lizarza, Diego Grinberg, (música); Camilo Baraibar (literatura); Santiago Sanguinetti (Espectáculos); y Gonzalo Guerrero (Audiovisual). Las Olimpíadas Culturales, que encontraron un hueco en los Juegos Olímpicos, comenzaron el 21 de junio en el marco del Festival Londres 2012; un mega evento programado para todo el año, que inauguró el actor inglés Jude Law y que cerrarán los participantes de WEYA en el próximo otoño boreal.
Mirador “Mi novia virtual no sabe que es mi novia. Yo la acecho todos los días sin que ella se entere. Nos hicimos amigos hace casi un año, ya ni recuerdo cómo. Debo haber visto una foto suya que me excitó y ahí le envié la solicitud de amistad. Demoró tres días en responder, eso sí me acuerdo, pero me aceptó. No teníamos ni tenemos amigos en común. La debo de haber pescado en una foto colectiva, o buscando nombres al azar como cuando hacía antes, que estaba soltero. Antes. Yo era un espectador errante de cuerpos anónimos por el mundo. Yo usaba las fotos y luego las perdía para siempre. No me importaba la inocencia del rostro. El nombre. Las calificaciones del colegio. El resultado de sus encuestas, de sus juegos, de sus horóscopos. Antes yo era un sádico. Estaba caliente, no enamorado. Pero con ella algo pasó. (…)” Este es el comienzo de Mirador, el cuento con el que Camilo Baraibar fue seleccionado en la categoría Literatura. El cuentista espera ansioso el viaje, una instancia que aseguró le despertará deseos para contar nuevas historias.