asegura que, como sobreviviente de la Alemania nazi, tiene el deber de contar. Y así presenta su novela titulada Como el Uruguay no hay
(no hay como llegar). Alemania, Berlín, 1939: un niño, su familia, el exilio y el terror. La búsqueda de un refugio. Desorientación y miedo. Finalmente, la salvación de algunos. Luego de setenta años de haber abandonado su país natal, comparte con el mundo el relato de su vida. “Yo creo que el libro moviliza a la gente a nivel emocional”, sostiene, y agrega que esto fue como aportar un “granito de arena” a la historia de la humanidad, que según el autor “padece mucha desinformación”. Basada en una lógica narrativa personal, “al ritmo que los recuerdos aparecían en la mente”, Drexler alcanza la empatía más auténtica. Es una novela que conjuga el despojo de su familia con los vaivenes a los que se enfrentó en un mundo de puertas cerradas. Ese viaje incierto, que llegó a destino final luego de pisar suelo uruguayo, se transforma en el argumento de su historia. Y aquel niño alemán hoy se define con firmeza como un “judío latinoamericano”, y dedica enteramente este relato a sus nietos.