
Define al violoncello como un apéndice de su persona. Toca el instrumento desde que tiene diez años y se destaca como docente y músico solista. Se lamenta de que, sin conocer del tema, la gente normalmente piense que el gran violín es válido solo para música clásica. "Todo lo contrario, el cello tiene grandes posibilidades y puede ir mucho más allá, asombrando a todo tipo de público". Asegura que cuando más se luce su sonido es en conciertos acústicos, deslumbrando a través del espectro que alcanza. "Su registro es comparable con la voz humana, y a través de ello, yo en lugar de hablar, trato siempre de tocar". Martínez del Puerto posee uno de los instrumentos más antiguos en el género, construido por el luthier Aníbal Fulquet en 1927 y que, según se cree, es el único que queda en el Uruguay. Buscando universalizar su sonido, participó en la grabación del último disco de la banda uruguaya La Vela Puerca, que culminó con presentaciones en vivo en Argentina y Uruguay. Por estos días está actuando junto a la pianista Elida Gencarelli en Tudor-Duato-Inthamoussu para el Ballet Nacional del Sodre en el Auditorio Adela Reta.