
No puede ver su vida relacionada fuera de los niños. Luego de dedicarle 25 años a la educación inicial, hoy se lanza a un nuevo emprendimiento: Weekin, su propio jardín de infantes. “Arranqué en Snoopy cuando tenía 17, y me encantó la tarea”, dice quien afirma estar muy contenta con la trayectoria recorrida, porque le permitió descubrirse a ella misma en la más linda de las profesiones. Para Azevedo estar con los niños la conecta con la vida, con el amor, con el crecimiento, y en lo personal hoy la vincula con un desafío. Señala que el respeto y el cariño, son la base sustancial de su jardín. “El lugar físico también es importante. La amplitud habla de la libertad traducida en el espacio, dado que los alumnos necesitan a esa edad moverse, descubrir, recorrer. Aprovechar el sol, el aire, el pasto, también hace a la esencia”. Trabajar con niños puede entenderse como una tarea fácil, pero ella señala una paradoja: jugar con ellos puede ser sencillo, pero este juego contiene la responsabilidad enorme de acompañarlos en su crecimiento. Sostiene que es muy importante estar atentos incluso a sus familias ya que ellas también están creciendo y se están formando, y las colaboraciones que se puedan aportar allí hacen la diferencia.