
Considera un honor presidir la biblioteca Nuestros Hijos, fundada hace 38 años por las madres de quienes no regresaron del accidente aéreo ocurrido en los Andes, en octubre de 1972. “Hace dos años tomé este puesto ya que las fundadoras estaban muy mayores para seguir dirigiendo todo lo que esto implica”, confiesa quien es nuera de una de las antiguas impulsoras, y trabaja allí junto a otros familiares y voluntarios para mantener vivo todo lo que se ha conseguido. “El dolor por la pérdida de sus hijos se convirtió en un motor para construir realidades positivas, y así generaron un espacio para que todos accedieran a la lectura”. El objetivo original se mantiene intacto: becar con material académico a todo estudiante que no pueda acceder a libros de estudio. Además se organizan talleres gratuitos de informática para niños carenciados, y se trabaja con escuelas del interior y otras bibliotecas en estado crítico. En su trayectoria la institución lleva 65 mil libros prestados, más de 600 becas y 400 alumnos en talleres. Cuenta con un club de socios, a partir del cual la institución alcanza el abastecimiento económico. Sin embargo, Susana cree que es importante llegar a más personas y que no sea una biblioteca de barrio. Los desafíos para este año giran en torno a mantener la familiaridad que las define, actualizarse en materia de libros e informática, y aumentar el número de estudiantes becados.